Cuestión de emociones

Foto: Idea Go

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Una vez en una clase nos hicieron esta pregunta: ¿Por qué compartes contenido en las redes sociales?. Las respuestas fueron muy variadas:

– Porque puede ser interesante para mis amigos.
– Porque es divertido.
– Porque es sorprendente.
– Porque es curioso.
– Porque llama la atención.
….

Risa, diversión, sorpresa, curiosidad, interés… Se podría pensar en un emoticono para cada palabra porque, exactamente, lo que se comparte es aquello que nos causa alguna emoción.

Parece que los usuarios buscamos por las redes sociales más emociones y no tanta información. De hecho, el mayor grado de esa palabra que tanto gusta en este mundo: engagement, lo tienen las imágenes (fijas o móviles) puesto que es más fácil despertar esos sentimientos con ellas.

Y, según sea una red u otra, esto será en mayor o menor medida y las emociones compartidas serán más o menos alegres. Buscando sobre el tema, encontré un estudio publicado por la Biblioteca de la Universidad de Cornell que concluía que la emoción más presente era la ira. El estudio se había centrado en Weibo, que viene a ser algo así como el Twitter de China y en el que está muy de moda poner emoticonos. Los investigadores vieron que el sentimiento que estaba más presente era la ira, seguido de la alegría. Pero el estudio también puede aplicarse al mundo occidental. Twitter a veces parece el muro de las lamentaciones y es el mejor lugar para dar a conocer las protestas y movilizaciones, mientras que otras redes más visuales como Facebook o Instagram parecen el país de las maravillas.

Curiosidades aparte, parece claro que el objetivo es no tanto informar a nuestros fans y followers de lo altos, buenos y guapos que somos, sino tocar su corazoncito y no solo en el mundo 2.0. No hay nada que más venda que una recomendación y el “boca oreja” (o WOM como se dice ahora) offline siempre ha funcionado bien.

De esto saben mucho los grupos musicales que, gracias a las redes sociales, además de ganar nuevos adeptos, prueban la fidelidad de los que ya tienen. Un ejemplo reciente de estas pruebas de amor, que descubrí gracias a un compañero del Máster, es la que está realizando el grupo Standstill, invitando a sus fans a hacer un “mapa íntimo de creación colectiva” a partir del cariño, respeto y atención.  La verdad, desconozco qué harán con él, a lo mejor lo usan en alguno de sus conciertos… Otro ejemplo es cuando Coldplay lanzó su último disco e invitó a sus fans a diseñar una mariposa que luego proyectarían en sus conciertos a modo de agradecimiento.

Pero no solo los grupos de música, sino todo aquel que quiera tener una buena presencia online tendría que aprender que lo primero son los fans, luego vendrá lo otro… ¿No os parece?.