Accesibilidad y redes sociales

Accesibilidad y redes sociales

No todo el mundo está en las redes sociales, bien por cuestiones técnicas (todavía existe una brecha tecnológica bastante abierta) o porque no puede o le resulta difícil navegar por ellas.

El tema de la accesibilidad de las redes sociales no es algo nuevo y ya se ha debatido en algún que otro foro. Un ejemplo es el III Congreso Nacional del Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC), celebrado en octubre de 2012. Pero el tema, desafortunadamente, sigue de actualidad. 

En la mesa redonda de tal Congreso, en la que se trataba este tema, se hacía mención a el primer informe de “Accesibilidad de Plataformas de Redes Sociales”, realizado por el Observatorio de Accesibilidad TIC de Discapnet en 2010. Cuatro años después Fundación ONCE actualizó tal documento, sin pocas novedades: las redes sociales son poco accesibles para las personas con algún tipo de discapacidad sensorial o intelectual.

Tal y como indicaba durante su intervención Luis Miguel Bascones, consultor social en el departamento de Investigación Social en Technosite (ahora Ilunion Consultoría), estas plataformas multiplican el potencial de Internet, salvan distancias, acercan personas, permiten acceder a oportunidades profesionales y a información actualizada e instantánea. Son un soporte ideal para compartir vivencias, experiencias y conocimientos y son perfectas para el activismo asociacional. 

Pero quienes desarrollan estas redes dan por hecho que todos somos iguales tras la pantalla.  Sin tener en cuenta que, a la vez que suponen grandes oportunidades, son una gran barrera, sobre todo en cuestiones de privacidad o de su manejo. Razón por la que, de la mano de Fundación ONCE, con el criterio experto de consultores de accesibilidad, expertos en seguridad y privacidad en Internet, surgió ENREDAR, una web con videotutoriales y una guía práctica para no hacerse mucho lío a la hora de navegar por las redes sociales. 

A la hora de diseñar una web, lo primero es ponerse en la piel del usuario y aplicar los criterios de accesibilidad y usuabilidad que faciliten la navegación por esa web, conseguir los objetivos marcados, mejorar su posicionamiento y evitar las penalizaciones al respecto. Sin embargo, estas plataformas, que registran millones de visitas al día, no tienen en cuenta a los usuarios con discapacidad.

Al respecto recupero la opinión de Bascones, quien destacaba que los continuos cambios en Facebook y unas funcionalidades que van por libre, hacen que usuarios como las personas ciegas opten por otra plataforma que le facilite más la vida, como es el caso de Twitter.

Todos tenemos claro que si no estás en Internet no existes y, si no estás en las redes sociales, no estás en el mundo. Pero visto lo visto, no son para todos. Error. Y es que como recordaba Gonzalo Rivas, director general de Personas con Discapacidad, (Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía), otro de los participantes en esta jornada, los usuarios con discapacidad constituyen un importante nicho. Concretamente, según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia. 2008 del INE, estamos hablando de 3,85 millones de personas. 

Un número importante que, como indicó otra de las participantes, la deportista de élite paraolímpica Gema Hassen Bey, se queda excluido de la posibilidad de participar y acceder a información y conocimiento en igualdad de condiciones que otras personas dentro de unas plataformas cuyos dueños mejoran su imagen implicándose en proyectos solidarios. 

¿Qué tal empezar por permitir el acceso a sus productos a todos? 

Cine y redes sociales

redes sociales y cine

 

Por fin he encontrado un momento para pasarme por este rinconcito e inaugurar la temporada 2015 bloguera. Y quiero hacerlo con el tema que más se trata aquí: redes sociales :).

A estas alturas de la película, hablar de Facebook, Twitter o Instagram ya es algo casi cotidiano para el común de los mortales y estos canales se ponen al día para figurar más en nuestra vida cotidiana y se estudia cómo interactuamos con ellos. Prueba de ello es el último estudio anual de redes sociales que presentó hace unas semanas la IAB que, para quien no lo sepa, es la agencia que representa al sector de la publicidad en medios digitales en España.

Y ¿dónde se ve reflejada nuestra vida cotidiana (con bastantes cambios eso sí)? El cine y esos telefilms ideales para echarse la siesta se han adaptado a la nueva realidad 2.0 y han incorporado las redes sociales a su argumento. Si en los 80, eran los intrépidos periodistas los que se jugaban la vida para descubrir la verdad, ahora son los community managers, que, además, tienen que luchar contra el ataque de malvados hackers a las cuentas que gestionan!!. Incluso, ahora el desencadenante de la acción no es una noticia aparecida en un diario, es un tuit!!. Un claro ejemplo es “Chef a domicilio” (Jon Favreau, 2014).

La revolución que ha supuesto Facebook inspiró “La red social” (David Fincher, 2010) y en 2013 se hablaba de que Twitter tendría en este sentido su serie. En la nominadísima “Birdman” (2014), su director Alejandro González Iñárritu, aborda la nueva dimensión del ser humano y su necesidad de ser reconocido y validado en las redes sociales. Poniendo un ejemplo español, el personaje de Candela Peña en “Las ovejas no pierden el tren” (Álvaro Fernández Armero, 2015) stalkeaba a su novio en Facebook para conocer su estado sentimental.

Resulta curioso que aquellas películas futuristas de los 80 no tuvieran en cuenta esta revolución. Hablaban de coches volando, el Internet de las cosas, tejidos y prendas inteligentes, nuevos dispositivos de comunicación, pero nadie entonces era capaz de imaginar que un grupo de jovenzuelos de Sillicon Valley y de la universidad de Harvard montaran esto.

Ahora que Marty McFly está a punto de volver al futuro, ¿habría subido a su cuenta de Instagram algo así?

backtofuture

 

 

¿Eres social? Demuéstralo

social media

Como está de moda eso de las redes sociales, muchas empresas deciden abrirse un perfil en ellas. Para tal cometido suelen buscar al empleado que puede saber un poco más ya que, al menos, tiene una cuenta en la red de Zuckerberg, y le piden que se informe de eso del Facebook y el Twitter para empresas.

El empleado, sigue las instrucciones de su jefe y abre el perfil, muchas veces de forma errónea y sin un objetivo establecido. Así que ya es el momento de añadir los iconos a la web corporativa “porque nuestra empresa también mola y está al día”.

Pero se olvidan de algo elemental, las redes sociales para que tengan éxito hay que mantenerlas y dotarlas de buen contenido y ese empleado seguro que ya tiene bastante con lo suyo para ponerse a algo más que, además no suele controlar. Vale, seguro que el empresario tiene un cuñado espabilado en el tema… “Total ¿quién se va a meter en Facebook para ver lo qué nuestra empresa hace? ¿verdad?”. Respuesta: los usuarios y posibles clientes, que también tienen a la competencia, como suele decirse, a un tiro de clic. Y las empresas de la competencia, a poco que sepan cómo va el mundo de las redes sociales, van a sacar mucho provecho de una falta de trabajo en esta materia. Pues, como suele decirse, quien no corre vuela y, si vemos los últimos datos, la mayoría de posibles clientes sí son sociales.

 Y a qué viene esto. Sencillo. Si se echa un vistazo a varias webs, sobre todo de pymes, se descubren webs un poco descuidadas pero a las que no le faltan al menos los símbolos de Facebook y Twitter que, como es de esperar, llevan a unos perfiles personales, poco cuidados, desactualizados y en los que te puedes encontrar de todo o, directamente nada. O si haces la búsqueda de la empresa directamente en la red de turno, para esto que se suele hacer ahora de comparar opiniones y conocer algo más de la empresa y que es bastante utilizado, peor. Te puedes encontrar con lo que podríamos llamar arrepentimientos: varios perfiles con el mismo nombre, sin optimizar y con la misma problemática.

Moraleja: No hay que decir que se es social, hay que serlo y si se quiere estar en las redes, optar por un profesional y una estrategia. ¿No os parece?

El cuñado, el enemigo del social media

El enemigo del social media

 

En toda profesión siempre hay peligrosos intrusos que ponen en peligro la reputación de la misma y, lo peor, a su cliente. Hoy, aprovechando que está cerca Halloween voy a centrarme en el peligro para el social media: el cuñado.

Podemos definir a este terrorífico personaje como el responsable de las pifias que las empresas, especialmente pymes y algunos personajes públicos comenten en las redes sociales.

El cuñado suele tener un perfil de “feisbuk” y a veces hasta un “block” y también está en el “linkidin” y pone cosas es el “tuiter”. El cuñado es familiar del personaje público o del dueño de una pequeña empresa que, como está de moda eso de estar en las redes sociales, pide a su cuñado que le lleve “el tinglado ese” porque él tiene de eso y vale para subir cuatro cosillas de lo que hace su empresa o el personaje.

Así empiezan la mayoría de las historias de terror en este mundo 2.0 y el desenlace suele ser fatal. Para empezar, el cuñado, tras recibir el encargo, abre el “feisbuk” y como no sabe cómo va, pues abre un perfil personal y no una fan page. Y así con otras redes sociales. Un perfil para el “Linkidin” y el “Google plus” ese y, como le han dicho que esté en todas las redes sociales, también abre una cuenta en el “tuiter” y en lo de las fotos.

Al cuñado no le hace falta estrategia ni plan de contenidos, es más no sabe ni que existen porque esto de poner cosas en el “feisbuk” está “tirao”. ¿Contenidos que enriquezcan los perfiles sociales? ¿Hashtags? ¿Preguntas para crear conversación? ¿Qué es eso?. ¿Y para “tuiter”? Lo más seguro es que avise al Manolo que sabe del “cotarro” y se lo una al “feisbuk” y así se actualiza solo o que le ponga la cuenta en el móvil para escribir cosas en los ratos libres con el riesgo de confundirlo con su propia cuenta y sumarse a los ejemplos garrafales en la gestión de Twitter.

Pero un día aparece un cliente descontento o la competencia en forma de trol y que sabe cómo va a cosa y empieza a atacar a la empresa creando una bonita crisis de reputación. ¿Y cómo reacciona el cuñado?. Pues como se suele hacer en estos casos: la técnica del avestruz. Tras recibir la llamada de su familiar todo enfadado que le dice que quite todo eso y se deje de redes sociales que no valen para nada, el cuñado procede a la eliminación de esas cuentas, pero cae en la cuenta que es más fácil abrir perfiles que cerrarlos, así que decide no escribir nada en ellos y van quedando como perfiles fantasmas destinados cual zombies al cementerio de los errores del social media.

De esta película de terror, si el empresario hubiese hecho bien las cosas, se habría pasado a una de color y fantasía con una comunidad de fans encantados con la empresa y una buena lista de prospects. Ahora, si quiere limpiar su imagen y tener una buena repercusión, tendrá que contratar ayuda profesional para que arregle el desaguisado y, al ser posible, que compruebe que esa ayuda predica con el ejemplo, que hay mucho cuñado vestido de vende humo y esa especie también puede ser peligrosa…