Twitter no engancha

Twitter

O al menos eso dice un informe del que se hacía eco esta semana el diario El País. Al parecer, Twitter, con ocho años recién cumplidos, cuenta con 250 millones de usuarios que no le son muy fieles y, poco a poco, van volando.

Según este informe, realizado por el Deutsche Bank, para asesorar a potenciales inversores en la red social de Ev Williams y Jack Dorsey, el 25% de los usuarios nunca ha escrito un mensaje. Y es que Twitter está lleno de “voyeristas” de los 140 caracteres ajenos, que leen pero no se atreven a entrar en la conversación porque “no sé como va esto de los hashtags”, “no tengo nada interesante que contar” o “no sé como funciona”.

La inactividad llega a puntos como que, según ese documento del banco alemán, 1 de cada 10 tuiteros no sigue a nadie o 6 de 100 no tienen ni un seguidor. Así que, para estar así, pues oye, “esto no es para mí y me voy”. Yo haría lo mismo… Pero el 82% de los abandonos, se justifica no por estas razones, sino porque encuentran la información que quieren por otras vías o ven demasiados tuits y no saben como filtrarlos.

La verdad es que Twitter parece algo complejo. Con un lenguaje propio, símbolos y palabrejas raras y puede asustar. De hecho, cuando alguien escucha a hablar a dos tuiteros, a más de uno le vienen a la cabeza los protagonistas de la serie “The Big Bang theory”, gran adictos a Twitter, por cierto. “Eso es para frikis”.

En el lado opuesto, tenemos a los fans de Twitter, a los amantes de los hashtags, a los que no pueden vivir sin esta red, de hecho parece que viven en ella. Tuitean y programan de todo sin apenas intervalo de tiempo, colapsando el TL del personal.

Pero entonces para qué sirve Twitter. Desde luego para estar en contacto con familiares y amigos, hay sitios mejores como Facebook o Whatsapp. Entre pensamientos en alto, entrenamientos personales y frases de autoayuda y motivación, Twitter, sobre todo, es para conocer que está pasando en cualquier parte del mundo en tiempo real, es decir en el momento en que se emiten los 140 caracteres. Gracias a Twitter tenemos acceso a las últimas noticias, a novedades tecnológicas, a trucos y consejos, curiosidades, a críticas, recomendaciones, a ofertas comerciales…

Por Twitter nos hemos enterado, antes que por otro medio, de tragedias y catástrofes y se han movilizado cientos de personas por una causa. El último ejemplo es #ElQueSeCansaPierde, hashtag creado para pedir la liberación del coordinador nacional de Voluntad Popular, Leopoldo López, así como de otros presos políticos y estudiantes detenidos, así como el cese de la represión del estado venezolano sobre los ciudadanos. La fuerza comunicativa de Twitter es tal, que es un gran canal de atención al cliente, de colaboración ciudadana, de comunicarnos con gerentes públicos sin molestos papeleos o felicitar a nuestros ídolos.

Entrar, puede ser complicado, cierto, pero una vez dentro y cuando se conoce, cuesta abandonarlo

El #hashtag de la conversación

Hashtag de twitter

Recuerdo cuando hace poco más de un año abrí mi cuenta personal de Twitter. Entonces, mis únicos movimientos en la red del microblogging era para clientes y yo no terminaba de pillarle la gracia (ahora estoy enganchada :)). Cuando empecé a moverme por Twitterland me parecía un mundo nuevo, lleno de palabras raras, abreviaturas, que si RT, followers, #FF, DM, menciones, hashtags… Hoy me quiero centrar en este último concepto, ya que llevo una semana conociéndolo a fondo (gracias a #cmua).

Muchos sabrán qué es, pero seguro que todavía hay alguien en Twitter nivel principiante. Comenzaré por definirla. Hashtag viene de la unión de hash (símbolo de la almohadilla #) y tag (etiqueta) y se representa con el símbolo (#) junto a una palabra o cadena de palabras. Su función es la poner un poco de “orden” agrupando los tuits que se refieran a un mismo tema, facilitando su búsqueda al resto de usuarios que quieran sumarse a la conversación con esa etiqueta, que puede ser un evento, tema, el nombre de una marca o producto.

El primer hashtag en Twitter se uso en 2007, un año después del nacimiento de la red, y, curiosamente, la idea de agrupar las conversaciones partió de un empleado de Google llamado Chris Messina. Ese hashtag se considera que fue #sandiegofire con el que un usuario hablaba de los incendios forestales de California de octubre de 2007. A partir de entonces su uso se hizo frecuente, especialmente para temas relacionados con eventos o protestas, como las revueltas electorales de Irán de 2009, que hicieron que ese año Twitter añadiera un hipervínculo a estas etiquetas para facilitar su búsqueda en el sistema.

Hoy en día su uso está muy extendido y otras redes han comenzado a utilizar este sistema de etiquetado como Google+, Instagram o Facebook, hasta el punto que la Sociedad Americana del Dialecto decidió nombrarla como la palabra más popular en 2012 en Estados Unidos. Incluso el Gobierno francés ha tenido en cuenta tal fama y, a principios de 2013, publicó en su boletín oficial que el término quedaba prohibido y en su lugar tendría que usarse su equivalente francés “mot-dièse”.

Entre los hashtags que más se utilizaron el pasado año en Twitter están #obama2012 #romney  #iphone #olympics #syria o #coachella. Cuando un hashtag está siendo muy usado, se convierte en un Trending Topic (TT), es decir aquello de lo que más se habla en Twitter en una determinada zona del mundo y que desde 2010 se puede ver en la página principal de esta red (y el sueño de las personas que nos dedicamos al marketing online). Para ver esas “tendencias” tuiteras, se suele emplear Trendsmap que nos dice de qué se está hablando en cualquier ciudad del mundo.

Muchas de estas etiquetas surgen de forma espontánea entre los usuarios, pero otras se crean con el objetivo de promocionar algo e incluso llegan a registrarse a través de herramientas como Tagdef, porque, si algo tiene Twitter, son aplicaciones para su gestión y medición…. En este sentido, se pueden emplear varias para medir si un hashtag creado ha tenido o no su resultado (TweetBinder, Hashtracking, Tweet Archivist, Hashtagify.me o Social Bro, son algunas de ellas).

Hay todo un mundo en torno a este concepto hoy en día tan normal, incluso sirve para catalogar comportamientos en internet. Así, el periodista Jeff Wilser, publicó en New York Magazine una curiosa clasificación en torno al uso de los hashtags:

  • Stuffers o “embutidores” de hashtags: añaden múltiples etiquetas a todos los mensajes que escriben.
  • Verbal hashtaggers: utilizan la palabra hashtag hasta en las conversaciones cotidianas.
  • Stringers o “cadeneros” de hashtags: juntan varias palabras para formar un hashtag extralargo, incluso de los 140 caracteres permitidos en Twitter.
  • Hashtageros de eventos: incluyen a las personas que acuden a eventos en su publicación y utilizan excesivamente el hashtag asignado para la ocasión.
  • Swaggers o presumidos: utilizan hashtags de eventos sociales para alardear de su presencia en ellos.
  • Hack-taggers o mercenarios: acechan a empresas, políticos, marcas… y se valen de los hashtags creados por estas entidades para protestar.
  • Crutch o hashtageros discapacitados: utilizan etiquetas constantemente a través de múltiples plataformas en un intento de ser ingeniosos o para aclarar el tono de un mensaje (Ej: #sarcasmo).

¿Y tú cuál eres? ¿Se te ocurre alguno más?