Cine y redes sociales

redes sociales y cine

 

Por fin he encontrado un momento para pasarme por este rinconcito e inaugurar la temporada 2015 bloguera. Y quiero hacerlo con el tema que más se trata aquí: redes sociales :).

A estas alturas de la película, hablar de Facebook, Twitter o Instagram ya es algo casi cotidiano para el común de los mortales y estos canales se ponen al día para figurar más en nuestra vida cotidiana y se estudia cómo interactuamos con ellos. Prueba de ello es el último estudio anual de redes sociales que presentó hace unas semanas la IAB que, para quien no lo sepa, es la agencia que representa al sector de la publicidad en medios digitales en España.

Y ¿dónde se ve reflejada nuestra vida cotidiana (con bastantes cambios eso sí)? El cine y esos telefilms ideales para echarse la siesta se han adaptado a la nueva realidad 2.0 y han incorporado las redes sociales a su argumento. Si en los 80, eran los intrépidos periodistas los que se jugaban la vida para descubrir la verdad, ahora son los community managers, que, además, tienen que luchar contra el ataque de malvados hackers a las cuentas que gestionan!!. Incluso, ahora el desencadenante de la acción no es una noticia aparecida en un diario, es un tuit!!. Un claro ejemplo es “Chef a domicilio” (Jon Favreau, 2014).

La revolución que ha supuesto Facebook inspiró “La red social” (David Fincher, 2010) y en 2013 se hablaba de que Twitter tendría en este sentido su serie. En la nominadísima “Birdman” (2014), su director Alejandro González Iñárritu, aborda la nueva dimensión del ser humano y su necesidad de ser reconocido y validado en las redes sociales. Poniendo un ejemplo español, el personaje de Candela Peña en “Las ovejas no pierden el tren” (Álvaro Fernández Armero, 2015) stalkeaba a su novio en Facebook para conocer su estado sentimental.

Resulta curioso que aquellas películas futuristas de los 80 no tuvieran en cuenta esta revolución. Hablaban de coches volando, el Internet de las cosas, tejidos y prendas inteligentes, nuevos dispositivos de comunicación, pero nadie entonces era capaz de imaginar que un grupo de jovenzuelos de Sillicon Valley y de la universidad de Harvard montaran esto.

Ahora que Marty McFly está a punto de volver al futuro, ¿habría subido a su cuenta de Instagram algo así?

backtofuture

 

 

Famosos y redes sociales

Famosos y redes sociales

Está claro que las redes sociales han dado lugar a una nueva forma de trabajar en el periodismo,  sobre todo en el “rosa”. Se acabó el montar guardia y perseguir al famoso de turno para ver dónde va, qué hace y con quién. Con seguir sus perfiles sociales ya podemos tener esta información y algunos son auténticos exhibicionistas. Luego se molestan cuando los reporteros, en su necesidad de tener testimonios, quieren confirmar lo que han publicado en su Facebook o Twitter. Incluso, los medios “del corazón” destinan una sección a lo que los famosos han posteado en sus redes sociales.

Sin duda su red favorita es Instagram, con la que, además de dar respuesta a las preguntas ya mencionadas, pues comparten sus mejores momentos (algunos bastante íntimos) con sus fans (y de paso les dan un poquito de envidia). Vamos,  como haríamos el resto de mortales…

Pero también les gusta mucho Twitter y aprovechan su “influencia” para entrar en conversación y mostrar su opinión, por ejemplo ante conflictos actuales. Como muestra, está el movimiento de artistas que se posicionaron ante el conflicto de la Franja de Gaza.

Como resultado, muchos recibieron críticas e incluso amenazas, además de perder fans, que nunca se sabe de qué lado están los seguidores de uno. Entonces, ¿deberían entonces mantenerse al margen? O mejor, ¿contar con alguien que ponga remedio a esas crisis de reputación que puedan producir sus acciones online?. Muchos cuentan con ayuda profesional, al fin y al cabo son marcas, pero otros van por libre y así pasa.

Otras veces, lo hacen por una buena causa y son capaces de pillar una pulmonía y contagian a otros para que lo hagan, como demuestra el movimiento del ice bucket challenge.

Al igual que una empresa o marca, los famosos utilizan las redes sociales para hablar con sus fans y, de paso, obtener ese deseado feedback, que no siempre es bueno y tiene la marca de un troll (¿quién no se acuerda de Iker Casillas y su reacción ante un comentario referente a su hijo o los últimos episodios protagonizados por el matrimonio Bustamante-Echevarría?). ¿Qué habría pasado si una gran marca hubiese reaccionado así ante un comentario?

Cantaba Patti Smith que la gente tiene el poder, por lo menos opinando, y es el mejor indicador y si Twitter se vuelve contra uno… que se lo digan a todos esos políticos que lo han sufrido y han hecho mutis por el foro. Si un anónimo tiene que seguir una estrategia para cuidar su marca y avanzar en su carrera, alguien con miles de seguidores y que puede ser un ejemplo, quizá debería tener en cuenta este aspecto, que ya no todo vale y las redes mandan.

 

Una imagen vale más que mil whatsapps

Geek Travel Trend

 

La frase no es mía que conste. Es de Philippe González que, para quien no le conozca es el alma de Instagramers o de la comunidad Igers. Sí, esas personas que van fotografiando con sus móviles los rincones de una ciudad y son amantes del lo-fi y otros filtros que se precien.

Philippe fue uno de los invitados a la jornada Geek Travel Trends que se celebró hace una semana en el espacio National Geographic de Madrid y en la que también estuvieron presentes Roberto Iván Cano, fotógrafo profesional, el periodista y bloguero de viajes Jose Ramón Álvaro González y Odette Cano, propietaria de un complejo de turismo rural encargada de exponer el caso de éxito. El objetivo de la charla, organizada por clubrural.com, estaba claro: cómo ayuda la imagen a que los negocios turísticos mejoren sus resultados.

Partamos de un hecho: ya no leemos, escaneanos y, a veces, ni eso. Si lo que tenemos delante es una imagen, mejor. Y es que si una imagen vale más que mil palabras, en cuestión de turismo, más, pues, como recordó Jose Ramón Álvaro González, cuando preparamos unas vacaciones o tenemos que ir a algún sitio, lo primero que buscamos son fotos de nuestro futuro destino. Pero claro, todos conocemos el poder para cambiar la realidad de un buen fotógrafo…

Por esta razón, cada vez tienen más importancia a las reseñas acompañadas de imágenes realizadas con esa cámara que va siempre con nosotros, como la definió Roberto Iván Cano. En este punto quiero hablar de Oyster.com, página web mencionada durante la jornada y que resulta bastante curiosa, pues su objetivo es dar a conocer realmente esos idílicos negocios y destinos turísticos que se nos venden sin trampa y cartón.

Según esto, parece que la asignatura pendiente de quien se dedica a estos negocios es mejorar su visibilidad y cuidar hasta el mínimo detalle para no aparecer en esa página e invitar a tus visitantes a que te fotografíen y encima lo compartan. Que compartan su experiencia, sus sensaciones. Llegar a su corazón. Es en este punto en el que entran en juego también las expectativas del cliente y aquí aparece un nuevo objetivo: superarlas.

Resumiendo: la imagen es una gran aliada para vender. Así que, quien se dedique a esto que no se olvide de abrir perfiles en las redes sociales en las que lo visual manda (no olvidar Instagram) y hacer que sus clientes capten los momentos de su negocio y rincones. La pericia para hacerlo es del dueño del lugar y de su equipo de social media, pero hazles sentir (para bien) y ya verás como los resultados mejoran.

El sentimiento en las redes

Foto: freewebselements.com

Foto: freewebselements.com

Ya escribí en una ocasión que las marcas, para ganarse el corazoncito de sus fans y seguidores, tenían que apostar por las experiencias y las emociones, más que por soltar información pura y dura, que ya se puede encontrar bastante por la red.

Entonces, encontré un curioso estudio que decía que la emoción que más se encontraba por las redes sociales, sobre todo en el campo del microblogging, era la ira. En línea muy distinta, me llamó la atención otro artículo.  Un post del Facebook Data Science aseguraba que se podía saber cuando dos personas, con perfil en Facebook, iban a empezar a salir en función del intercambio de likes y shares que hacían. Flirtear en la red. Amor en función de likes, un poco banal la verdad. Por cierto, al respecto recomiendo este corto que emitió hace unos día el programa ‘Alaska y Coronas’ sobre una red en la que los likes son muy importantes, sobre todo para la autoestima de la persona: Instagram.

Curioso mundo el de las redes y los distintos sentimientos que se respiran en las más conocidas. Comencemos por Facebook. Si podíamos saber que el amor está en el aire, según el estudio anterior y confirmarlo luego en la situación de estado (aunque, curioso, hay quien la oculta, sobre todo entre el género masculino), la red de Mark Zuckerberg es el templo de la felicidad, de los grandes momentos, de las sonrisas…, aunque cuando necesitamos algún abrazo virtual, el sentimiento pasa a tristeza  Pero bueno, es una red social y está para difundir, así que en ella también se pueden encontrar denuncias, temas de actualidad e información útil, porque lo que más se hace en Facebook es compartir, aunque no todo sea de color rosa. Pero, básicamente, el caralibro es el reino de la felicidad y el postureo.

Y hablando de postureo, la red que manda en este terreno es Instagram: selfies, gatos y preciosos momentos con un único fin: dar envidia a tus contactos y demostrar tus dotes con la fotografía. Aunque para dar envidia ya están Foursquare y Yelp que te permiten compartir el lugar en el que te lo estás pasando de cine en el momento real.

Siguiendo con el tema de las imágenes, encontramos Pinterest, la red de la belleza, en la que los pines repineados, se mezclan con algunos de nuestra cosecha con una máxima: que son bonitos y originales. Creatividad, eso es lo que manda.

Aunque parezca que es neutra, a veces LinkedIn tiende a eso del postureo, pero en plan profesional. Es una gran herramienta de trabajo y networking, en eso estamos de acuerdo y ya lo dije en un post anterior, pero a veces hay mucho fantasma suelto y no porque no tengan foto de su perfil.

Si a Facebook le quitamos el carácter personal, le añadimos unas gotitas de lo que encontramos en los grupos de LinkedIn y todo lo mezclamos con color y contenido bonito, tenemos Google+. Esta red, por eso de su influencia para el posicionamiento de una web, está llena de generadores de contenidos. En este caso, lo que manda es la utilidad y la información: curiosidades y consejos, sobre todo para profesionales, que son los que se atreven a adentrarse en este terreno de Google.

Y por último, el paraíso de las quejas: Twitter, el muro de las lamentaciones. El mejor canal de atención al cliente y para mostrar la indignación. Copado por aquellos que adoran la conversación y quieren comunicarse directamente con empresas, personas y marcas o participar en la conversación del momento, sea del signo que sea.

Parece algo obvio y un simple ejercicio de observación sería suficiente para darse cuenta de estos sentimientos. Pero todavía hay marcas que están en las redes por estar y no saben moverse por ellas. Conocer estos sentimientos latentes, les puede dar pistas de qué contenido compartir y qué tono utilizar al hacerlo.

¿Y vosotros? ¿Qué otros sentimientos detectáis? 🙂