Periodistas y redes sociales

Periodistas y redes sociales

Ya traté en alguna ocasión los cambios que han supuesto para el periodismo la revolución de las redes sociales. Y es que, ante la situación de los medios tradicionales, muchos periodistas hemos mirado en una dirección más digital y social.

En este contexto, el pasado 9 de abril, en el madrileño recinto de El Matadero, tuvo lugar una charla coloquio bajo el tema de “Periodistas y redes sociales: nuevas perspectivas profesionales”. Organizada por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), contó con la presencia de Aurelio Martín, vicepresidente de la FAPE, Fátima Martínez, profesora de Ciberperiodismo y Jose Esteban Mucientes, experto en estrategias de contenidos.

El tema estaba claro: la comunicación está sufriendo una gran revolución gracias a las redes sociales. Los titulares se transforman en 140 caracteres y los periodistas dejan de ser anónimos y se convierten en marca de sus medios dirigiéndose a su propio público a través de sus blogs. Las redes sociales han hecho posible la distribución rápida de información y democratiza la comunicación, que deja de estar en manos de los actores tradicionales, y pasan a ser las nuevas ágoras o foros donde la gente se da cita, comunica y comparte lo que le parece interesante o impacta de algún modo.

Aunque se olvide, ya no mandan las líneas editoriales o las presiones de turno, es el usuario quien tiene el poder. Él decide cuándo, dónde y cómo se quiere informar. Hay que escucharlo y conocerlo. Puede que se trate de una visión un poco marketiniana del sector, pero, como aseguró Mucientes, las líneas entre periodismo y marketing están demasiado difuminadas y cada vez cuesta más distinguir entre información y publicidad, imponiendo un nuevo reto al sector. Pero está visión no afecta solo a los contenidos, sino también al modelo de negocio, centrándose en un lector exigente de buenos contenidos y en un contexto económico desfavorable. Algunos medios han sabido hacerlo muy bien.

Esta democratización de los emisores y la inmediatez del mundo 2.0 hace que las redes sociales se llenen de falsas noticias, obligando un mayor esfuerzo a la hora de filtrar las informaciones y planteando la posibilidad de tener en las redes sociales una fuente informativa o una herramienta de alerta más, sobre todo a la hora de dar voz al movimiento ciudadano.

Pero este contexto supone también nuevas oportunidades laborales para los periodistas expulsados de los medios de comunicación tradicionales. Ejemplo son los 300 nuevos medios (muchos digitales) que se han abierto desde 2008, según lo últimos datos de la Asoación de Periodistas de Madrid (APM). Cierto es que este cambio supone un reciclaje profesional en nuevas competencias. Así, atendiendo a la inmediatez de estos nuevos medios, hay que ser más concisos que nunca y escribir para internet, recordando que es el SEO el que manda y que los titulares, no solo deben enganchar, sino llamar a ser tuiteados. La verdad es que los periodistas somos todoterrenos y adaptar estas nuevas rutinas en la redacción no cuesta mucho, pero eso sí, nunca hay que perder de vista la esencia del periodismo.

“Ser periodista es saber qué está pasando, por qué sucede, a quién le afecta, cómo afecta a la comunidad de la que tú procedes para contarlo de la mejor manera” (Ramón Lobo).

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Los tiempos cambian, el periodismo también

periodismo

Ya se empezaba a hablar de Internet cuando estudiaba en la Facultad de Periodismo y, lejos de hacernos ver sus posibilidades para la profesión, nos lo presentaban como algo apocalíptico, especialmente para quienes estábamos en clase. Todavía recuerdo el mal cuerpo que me dejó el libro “La Red” de Juan Luis Cebrián.

La verdad, es que el ex director de ‘El País’ no se equivocaba mucho y la cosa no ha podido terminar peor. Quizá porque no oímos el aviso de “que viene el lobo” o porque no supimos integrarnos en el ese nuevo canal. Ya se sabe lo que esta profesión ama lo tradicional que, en la carrera, en lugar de maquetar con ordenador como en las redacciones, lo hacíamos con una especie de regla llamada tipómetro.

Yo conocí Internet ya punto de licenciarme y mi beca fue en ese terreno, gestionando la parte de economía de la web de ‘Europa Press’. Finalizada la carrera empecé en otros medios. La burbuja inmobiliaria alimentaba el nacimiento de numerosos periódicos gratuitos vinculados en su gran parte a grupos constructores, pero que seguían viendo internet como algo lejano y apostaban por el papel prensa que estaba subvencionado. Alguno comenzaba a crear su web, volcando su versión impresa en digital, pero sin contenidos extra ni novedades.

La burbuja se pinchó y todavía hoy en día sigue deshinchándose. El resultado: cientos de medios cerrados, EREs en los grandes medios generalistas y, según el último informe anual de la profesión publicado por la Asociación de la Prensa de Madrid, 6.500 periodistas en paro, número que, sumando quienes están actualmente en la carrera, puede subir hasta 10.000.

Entre las causas de tal debacle especialmente para la prensa escrita, la gran parte relacionadas con la red, se pueden enumerar:

  • La crisis económica, con su correspondiente caída en ingresos publicitarios.
  • El impacto de Internet y la existencia de webs que fusilan contenido de medios de comunicación.
  • Las ediciones digitales de los propios periódicos que evitan el acercarse al quiosco.
  • Las nuevas costumbres de los lectores, menos reflexivos y acostumbrados a la lectura.
  • Las tecnologías móviles y la aparición del denominado “periodismo ciudadano”, superficial y poco creíble.

Así que se comenzó a reaccionar. Si no puedes con tu enemigo, únete y lucha por la supervivencia. Las redacciones se volvieron digitales y las webs de los periódicos se convirtieron en plataformas multimedia, aunque el papel se mantiene, que siempre hay nostálgicos a los que les gusta desayunar con su periódico y, bueno, que hay ciertos sectores de la población que ni saben ni quieren saber qué es eso de Internet.

La máxima ahora es “el contenido es el rey” y, si se ofrece algo diferente, a lo mejor hay usuarios dispuestos a pagar. En este sentido, surgen iniciativas quiosco como la de Orbyt de ‘El Mundo’. Pero también aparecen revistas y otras experiencias online especializadas, cercanas a los blogs, solo aptas para aquellos a los que les guste leer algo diferente.

Y a la vez que la filosofía y el modo de trabajar cambiaba, se perfilaba un nuevo tipo de profesional: el periodista 2.0 (ver infografía de Clases de Periodismo). Ya no vale con redactar bien, saber dónde están las fuentes y contar historias o cómo diferenciar entre información y opinión. Se pide un profesional multimedia y si es un influencer en Twitter, mejor que mejor. Un periodista que ya no escribe, diseña y lo hace según las normas del SEO que son las que mandan, es amante de la tecnología, diseñador gráfico, tiene conocimientos de estadística y matemáticas para interpretar los datos y domina idiomas.

El periodismo clásico está muriendo. La nueva sociedad manda…

periodista 2.0

De profesión, generador de contenidos

maestrodecontenido

En este estado de limbo en el que me encuentro, una de mis ocupaciones es tantear el mercado laboral y ya me he encontrado varias ofertas para marketing de contenidos en las que se piden licenciados en Marketing, Publicidad o en ADE. Vale, la propia palabra lo dice “marketing” y parece razonable que se pidan profesionales en la materia, ya que la última finalidad es vender los productos y servicios de una empresa o mejorar la imagen de la propia compañía.

Sin embargo, “de contenidos”, hace pensar en escritura, en comunicación, en recopilación de información para ponerla al servicio del marketing… y, que yo sepa, si hay alguien experto en ese trabajo somos los periodistas. Desde aquí rompo una lanza a favor de esta profesión que, ante la sangría que se ha producido en los medios de comunicación, tiene una salida en la comunicación corporativa o en este tipo de marketing.

Y es que los periodistas somos expertos en la generación de contenidos. Ya en la facultad lo estamos haciendo para dotar de sentido a muchos de los trabajos surrealistas que nos mandan y, si tenemos la suerte de poder pasar por un medio de comunicación, sobre todo escrito, como no se vive solo de la actualidad, tenemos que buscarnos la vida para llenar el espacio asignado con la temida presión del cierre. Mención aparte merece ese momento cuando, después de una búsqueda intensiva de esa vida, logras bastante información y el espacio que te han dejado es la mitad del esperado o incluso menos. Ya sabes lo que toca, selección de contenido relevante e interesante para nuestro lector o audiencia, que en eso también tenemos experiencia.

Está bien saber de estudios de mercado, estrategia empresarial, relaciones públicas… pero el objetivo es enganchar y atraer a una comunidad a una persona para convertirlo en cliente potencial, conectar con ella mediante un lenguaje sencillo, bien escrito y de una forma personal, ofreciéndola información útil y de calidad y eso, solo lo saben hacer unos licenciados: los de periodismo y ciencias de la información. ¿Qué opináis?