El cuñado, el enemigo del social media

El enemigo del social media

 

En toda profesión siempre hay peligrosos intrusos que ponen en peligro la reputación de la misma y, lo peor, a su cliente. Hoy, aprovechando que está cerca Halloween voy a centrarme en el peligro para el social media: el cuñado.

Podemos definir a este terrorífico personaje como el responsable de las pifias que las empresas, especialmente pymes y algunos personajes públicos comenten en las redes sociales.

El cuñado suele tener un perfil de “feisbuk” y a veces hasta un “block” y también está en el “linkidin” y pone cosas es el “tuiter”. El cuñado es familiar del personaje público o del dueño de una pequeña empresa que, como está de moda eso de estar en las redes sociales, pide a su cuñado que le lleve “el tinglado ese” porque él tiene de eso y vale para subir cuatro cosillas de lo que hace su empresa o el personaje.

Así empiezan la mayoría de las historias de terror en este mundo 2.0 y el desenlace suele ser fatal. Para empezar, el cuñado, tras recibir el encargo, abre el “feisbuk” y como no sabe cómo va, pues abre un perfil personal y no una fan page. Y así con otras redes sociales. Un perfil para el “Linkidin” y el “Google plus” ese y, como le han dicho que esté en todas las redes sociales, también abre una cuenta en el “tuiter” y en lo de las fotos.

Al cuñado no le hace falta estrategia ni plan de contenidos, es más no sabe ni que existen porque esto de poner cosas en el “feisbuk” está “tirao”. ¿Contenidos que enriquezcan los perfiles sociales? ¿Hashtags? ¿Preguntas para crear conversación? ¿Qué es eso?. ¿Y para “tuiter”? Lo más seguro es que avise al Manolo que sabe del “cotarro” y se lo una al “feisbuk” y así se actualiza solo o que le ponga la cuenta en el móvil para escribir cosas en los ratos libres con el riesgo de confundirlo con su propia cuenta y sumarse a los ejemplos garrafales en la gestión de Twitter.

Pero un día aparece un cliente descontento o la competencia en forma de trol y que sabe cómo va a cosa y empieza a atacar a la empresa creando una bonita crisis de reputación. ¿Y cómo reacciona el cuñado?. Pues como se suele hacer en estos casos: la técnica del avestruz. Tras recibir la llamada de su familiar todo enfadado que le dice que quite todo eso y se deje de redes sociales que no valen para nada, el cuñado procede a la eliminación de esas cuentas, pero cae en la cuenta que es más fácil abrir perfiles que cerrarlos, así que decide no escribir nada en ellos y van quedando como perfiles fantasmas destinados cual zombies al cementerio de los errores del social media.

De esta película de terror, si el empresario hubiese hecho bien las cosas, se habría pasado a una de color y fantasía con una comunidad de fans encantados con la empresa y una buena lista de prospects. Ahora, si quiere limpiar su imagen y tener una buena repercusión, tendrá que contratar ayuda profesional para que arregle el desaguisado y, al ser posible, que compruebe que esa ayuda predica con el ejemplo, que hay mucho cuñado vestido de vende humo y esa especie también puede ser peligrosa…

 

 

Anuncios

¿Marca personal para todos?

Foto: Freepik.com

Foto: Freepik.com

Últimamente, uno de los TT en el mundo de los blogs es el tema de la marca personal. Para quienes no conozcan que es esto, vendría a ser como la huella que dejas en aquellos que te rodean (familiares, amigos, compañeros de trabajo…) y podríamos incluir también tu rastro digital, aunque esto esté más relacionado con la reputación online.

Los foros en los que se habla de este concepto son aquellos que tienen que ver con el mundo del emprendimiento y, sobre todo, con esto del social media, ya que en él se encuentra mucho profesional que trabaja por cuenta propia, una de las tendencias mayoritarias actualmente.

Aunque parezca que la marca es algo innato a nosotros, es resultado de un proceso denominado branding y requiere tiempo y trabajo, siempre y cuando quieras que sea buena, tú ser memorable y, sobre todo, que cuando alguien te busque, aparezcas en las dos primeras páginas de registro de Google de forma aceptable. Normalmente este término se asocia al ámbito profesional, porque, en la mayoría de los casos, la marca personal privada no tiene que ver con la profesional.

¿Pero este proceso es para todos o solo para un perfil? La teoría es que es algo conveniente para cualquiera, sobre todo cuando se está sin clientes, es decir, buscando trabajo, pero la práctica dice que solo unos pocos se preocupan de tener una marca personal limpia y profesional. Aquí me quiero detener en el II Informe sobre redes sociales y mercado de trabajo en España que publicó Adecco hace unas semanas.

Según este documento, la huella digital-reputación online es muy importante. Y es que el 70% de los profesionales de Recursos Humanos consulta los perfiles de Facebook y Linkedin de los candidatos para obtener información sobre su reputación online y el 57% de las empresas han utilizado las redes sociales para contratar.

“Los portales de empleo aúnan currículum planos, el talento del candidato está en las redes sociales”, destacaba en la presentación del informe Encarna Maroño, Directora de Servicio y Calidad de Adecco. Talento, creatividad y, si no se remedia o vigila, situaciones que pueden arruinar la vida del personal.

Ante tales datos, cuidar nuestra marca personal se hace más necesario que nunca, se esté trabajando en el sector que sea, aunque haya quien ni se lo plantee. Además del trabajo offline que hay que hacer (obtener recomendaciones de compañeros, planificar una estrategia personal, asistencia a eventos, formación…), no hay que descuidar nuestro mundo online, no solo posicionándonos profesionalmente en redes sociales, blogs o webs, sino vigilando a quienes nos rodean y gestionando nuestras opciones de privacidad de los sitios en los que estemos presentes para evitar disgustos.

Pero eso sí, nunca te olvides de tres claves: honestidad, sinceridad y autenticidad.

¿No te parece?